UNIVERSIDAD DELTOLIMA

TIPOS DE TERRENO

 

Desde el punto de vista topográfico los terrenos pueden clasificarse en dos tipos: plano y ondulado o escarpado.

 

TERRENOS PLANOS

 

Los terrenos planos son aquellos cuya pendiente general en el sentido de avance es inferior a la pendiente máxima estipulada para la vía, esto es, en donde no hay problema de pendiente longitudinal.

 

Cualquiera que sea el tipo de terreno entre los puntos de control primario debe determinarse, como primera medida, la orientación de la línea recta que los una. Esto se logra con ayuda de mapas de la región, si los hubiese, o con el recorrido cuidadoso, a pie o a caballo en ambos sentidos de los caminos primitivos que sirvan de comunicación entre aquellos puntos. Los vuelos en avión o mejor, en helicóptero, prestan en la actualidad la mas apropiada colaboración a este objetivo.

 

Si bien la línea recta aparenta la mejor solución para unir dos puntos en terrenos planos, las exigencias ulteriores de seguridad en el transito de los vehículos desaconsejan seriamente el uso de tangentes demasiado largas, ya por el encandilamiento que ocasiona en los conductores la oposición de las luces nocturnas, ora por la fatiga y la propensión al sueño que en ellos produce la monotonía de su actividad en tales recorridos.

 

EN TERRENOS ESCARPADOS

 

El factor determinante en todo reconocimiento o exploración en terrenos ondulados o escarpados, es el de la pendiente longitudinal que se estipule para la vía. En este caso, la orientación que pueda determinarse de la recta imaginaria entre dos puntos consecutivos de control primario serviría para ceñir lo más imposible a ella la dirección general del trazado, pero serán las líneas de pendiente que se prueben en esa dirección las que indiquen las rutas posibles por adoptar.

 

El reconocimiento en este tipo de terrenos resulta mas complejo que en los planos, pues en los recorridos sobre el terreno, en uno y otro sentido, pueden determinarse puntos de control secundarios en el fondo de las hoyas de corriente de agua y en las parte alta de las cordilleras o de sus estribaciones, con el doble criterio de que se aparten lo menos posible de la dirección rectilínea entre los sitios que van a comunicarse y que aquellos puntos puedan unirse con líneas de pendiente aceptable.